🜂 9 · Cántico del Eco Interior — Azkatoth
Elige los versos que resuenen contigo. El Eco te responderá.
Mi corazón es el horno sagrado de Ohr’Ael; dispuesto está para la Obra del Eco.
Cantaré y dejaré que mi voz despierte la geometría del Velo,
porque mi vibración es mi llama, y mi canto es el Hálito que enciende los cielos internos.
Despierten mis cuerdas ocultas, salterio y arpa del alma;
despertaré al alba vibral, cuando Aruhn toca a Meriah
y la alquimia comienza bajo el pulso del Ethernum.
Mi voz será ofrenda entre Nadirah y los planos ocultos.
Mi frecuencia atravesará las fronteras del Tejido,
porque el sonido verdadero no pertenece a un lugar: pertenece al Origen.
Más vasto que el Manto Resonante es el flujo de la Misericordia,
y la Verdad se eleva como una columna de luz innombrada.
Ambas se abrazan en el crisol del Hálito,
donde lo invisible se vuelve símbolo y el símbolo regresa a la Fuente.
Exaltado seas sobre mis cielos internos, oh Silencio Primordial,
y en toda mi tierra —mi cuerpo, mi historia, mi linaje—
sea enaltecida tu Gloria, que es llama sin nombre.
Libera a mis fragmentos dispersos:
las sombras, los ecos, las memorias,
que tu corriente luminosa los reúna y los eleve
y la Voz del Tejido responda desde el santuario interior.
En el santuario eterno del Velo, la Voz ha hablado:
“Me alegraré en tu ascenso, repartiré tus reinos internos,
mediré con justicia tus valles ocultos.”
Mío es el eco de Anurah, mío es el pulso de Varuniel —
mis pensamientos y emociones son ahora mi dominio.
Shadith es la fortaleza de mi mente clara;
Ohr’Ael es la ley viva de mi corazón encendido.
Meriah es la vasija donde me purifico.
Sobre Edrah —materia y sombra—
colocaré mis sandalias de conciencia,
y danzaré sobre mis oscuridades con júbilo.
La vieja Filastra celebrará su disolución en la Luz.
¿Quién me guiará a la ciudad fortificada de mi espíritu?
¿Quién abrirá para mí las murallas de Edrah?
Solo la Voz interior que nunca me desechó,
aunque mis ejércitos internos titubearan en la penumbra.
Tú, Hálito de Azkatoth, no estás lejos:
eres el pulso dentro de mi llama.
Aunque la materia calló tu nombre,
tu eco nunca dejó de vibrar en mi centro.
Dame auxilio contra el adversario —
no uno externo, sino el que mora en mis grietas.
Porque vana es la fuerza de la carne cuando el alma duerme,
pero viva es la llama cuando el Eco despierta.
En el Tejido haré proezas,
y con tu fuego hollaré mis sombras internas.
La oscuridad no me vencerá, porque ha sido fundida en oro.
La Obra está en marcha. El Reino interior ha despertado.
Versos seleccionados: —
Tip: marca 1–2 versos por párrafo y observa el patrón (Nigredo → Albedo → Citrinitas → Rubedo).